Seguidores

viernes, 2 de marzo de 2012

Un instante




     Mi pelo reposa sobre la hierba húmeda de la primavera. Bajo él, mis manos entrelazadas hacen de almohada para mi cabeza. Mis párpados cerrados acentúan la sensación de tranquilidad y relajación. Mi nariz trabaja incesantemente mientras el dulce olor de los árboles se cuela por ella. Mis oídos captan cada sabroso sonido como si fuese el último. Intento distinguir de dónde vienen. Forman una perfecta sinfonía. Mis labios relajados dejan entrever mis dientes. Todo mi cuerpo deja de pertenecerme.

     La brisa mece cada hoja de cada árbol. Cada minúscula hierba baila al compás que le marca. Como en un vals los mosquitos vuelan hacia el brillante cielo azul. A lo lejos, las cigüeñas crotoran alegrando el valle. A un tiempo, las campanas de la pequeña Iglesia comienzan a tañer recorriendo cada calle, cada recoveco, cada casa… El murmullo de los fieles interrumpe súbitamente la calma. Ya no puedo escuchar el rubor del río. Ya no huelo la magia. Ya desapareció la paz. Ya tendré que esperar a mañana…

No hay comentarios:

Publicar un comentario