Te
observo en silencio. Intento escurrirme entre las sábanas para analizarte
furtivamente. Mis ojos se clavan en tu espalda desnuda. Reposo en cada músculo,
saboreo cada recoveco. Tu cabeza se mueve lentamente apartando el sueño.
Siento como todo tu cuerpo se despereza. Levantas tus fuertes brazos como
si quisieras tocar el cielo. Y no puedo apartar mi vista de ti. Sentado en
el borde de la cama te alejas de mi lado. Y sin embargo te siento en mi
piel. El ruidoso silencio se apodera de la habitación y sin embargo te
oigo. Los latidos de tu corazón son el tambor de mis pasos. Márcame el ritmo
que yo te seguiré siempre…

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